martes, 17 de abril de 2012

No desveléis a mi amor hasta que quiera...











¡Ah, muchachas de Jerusalén, yo os conjuro

por las gacelas y las ciervas que en el campo corren,
que no despertéis ni desveléis a mi amor
hasta que quiera!



















1 comentario:

Myriam dijo...

Qué delicado es el amor:

"... hasta que quiera!"